Mitos sobre la Ayahuasca

Mitos sobre la Ayahuasca

Es ilegal

Existe cierta controversia respecto a la legalidad de la Ayahuasca, pues si bien la preparación del brebaje en sí (la combinación de dos plantas que conocemos como “Ayahuasca”) no está fiscalizada, uno de sus principios activos, el DMT –responsable de las visiones- sí aparece en la lista 1 de la JIFE, autoridad internacional que vigila el uso de las drogas en el mundo. La legalidad de su consumo también la rige cada país, siendo en Perú totalmente legal su consumo, ya que es considerada “patrimonio nacional”

Es curiosa la situación ambigua que tiene la Ayahuasca a nivel internacional: la ONU defiende y fomenta su uso con su brazo cultural (la Unesco) mientras persigue y fiscaliza con su brazo represivo (la JIFE).

Es adictiva

Uno de los principales componentes de la Ayahuasca es el DMT, el cual comparte el estatus legal de “drogas de abuso”, tales como otras sustancias. Sin embargo, la Ayahuasca está lejos de ser una sustancia que genere adicción: no se ha descrito un solo caso de “enganche” en la literatura científica. “No es adictiva. Muy al contrario, la Ayahuasca viene utilizándose con éxito para la desintoxicación de otras drogas, como las citadas o el tabaco y el alcohol.

Puede ser letal

No existe una sola muerte documentada que vincule la toma de la ayahuasca con la muerte. Si bien tener un trance fuerte y profundo es una posibilidad, no tiene un efecto secundario que sea dañino para quien la toma. Sin embargo, no todos pueden someterse al ritual: la Ayahuasca está contraindicada en personas con un historial de trastornos mentales, como la esquizofrenia. A nivel físico se trata una decocción bastante segura desde un punto de vista médico, aunque hay que notar que aumenta la presión arterial, de modo que las personas con enfermedades coronarias deberían ser precavidas.

Segregamos DMT al nacer y al morir

Se ha vuelto común el comentario que apunta a la presencia natural del DMT en el cerebro. Según esta teoría – mencionada por Richard Strassman en su libro ‘La molécula del espíritu’– existen tres momentos donde el DMT es segregado en nuestro cuerpo: en el feto, durante la fase del sueño REM y en el preciso instante que morimos. Más existe esta aclaración científica: “Se sabe que hay DMT en nuestro sistema nervioso pero apenas son trazas y no hay evidencia de que esté implicada en ningún proceso mental; además, en nuestro organismo hay otras 40 triptaminas más”, explica el neurocientífico José Carlos Bouso. “La hipótesis del DMT como ‘molécula del espíritu’ es eso: una pura hipótesis, según ha reconocido posteriormente el propio Strassman, aunque ha sido tomada como un axioma por mucha gente”.

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